Cuando llegas al hotel que has reservado desde tu casa, tu oficina o desde tu smartphone mientras tomabas algo en la cafetería de tu calle, siempre tienes esa incertidumbre, esa intriga de si estará como tu esperabas o no; esa duda de si la cama será cómoda, el baño tendrá la iluminación perfecta o si el zumo de naranja del desayuno será natural. Pero... ¿y si todo eso se cumple y además descubres que estás alojado en un hotel con cientos de obras de arte de artistas de fama internacional decorando sus estancias?
El Araguaney Gran Hotel tiene camas amplias y confortables, desayunos muy apetitosos y, además, unos huéspedes de categoría: los cuadros y las esculturas. Cuando nuestros clientes se adentran en el hotel, muchas veces no esperan encontrarse con ellos y siempre nos gusta ver sus caras de sorprendidos.
Por los pasillos, las habitaciones y muchos otros rincones, el Araguaney permite a nuestros clientes y visitantes viajar a través de la historia de la pintura y la escultura. Es toda una experiencia alojarse aquí, sobre todo para los amantes de estas artes, porque aporta un valor añadido a la estancia de nuestros huéspedes, a tu estancia.
Por si surgen dudas... ¿Por qué hay tantos cuadros en el Araguaney? La respuesta es sencilla: Desde los inicios del hotel, en el año 1986, los propietarios se han ido haciendo con obras de cientos de pintores y escultores. Una colección que sigue creciendo gracias al gran número de artistas que utilizan los salones y salas de exposiciones del hotel para exponer y vender sus obras durante todo el año.
Firmas que nos podemos encontrar: Acisclo Manzano, Quintana Martelo, Xaime Quesada, Francisco Asorey y Sucasas, entre muchos otros. Hay obras de más de 200 autores diferentes.

La comida de Galicia y la de otras culturas del mundo se funden armoniosamente en la carta del Restaurante Caney del Araguaney Gran Hotel.
El Caney es el restaurante del hotel, un lugar acogedor, muy de moda entre los compostelanos y turistas que visitan Santiago. Tiene varios espacios, uno para cada ocasión. Desde un rincón estupendo para tomar vinos y tapas, hasta el restaurante propiamente dicho con una gran oferta de productos en la carta, sin olvidar los salones privados, perfectos para comidas y cenas especiales.
El Caney rompe con ese tópico de ser un restaurante único para los clientes del hotel. Además de huéspedes, sus mesas se llenan de santiagueses que, día tras día, se reúnen para tomar el aperitivo, catar un buen vino, probar tapas de lo más variadas o para cenar después de un largo día de trabajo.
Para picar en la barra os aconsejo las tostas de queso fundido sobre cebolla caramelizada con frutos secos o la de jamón ibérico con tomate natural y aceite de oliva. Una delicia. También los molletitos de pan gallego con pimientos asados, cebolla, atún y tapenade de aceitunas negras o las tablas de ibéricos y quesos.
Si preferís algo más consistente, la carta del Caney ofrece muchas opciones. Lo bueno es que se actualiza diariamente según el mercado. Y además, es un restaurante que organiza semanas gastonómicas dedicadas a las cocinas del mundo a lo largo de todo el año. Semana de cocina árabe, mexicana, semana del arroz, de las setas o del cocido gallego... esos días el Caney añade un carta a mayores de la habitual con platos de lo más especiales.

Este año he decidido hacer algo novedoso  y compartir con todos vosotros la cocina de Caney en toda su extensión. Nuestra intención es la de haceros llegar lo que a fuego lento se cuece con paciencia en las entrañas del restaurante, desde la llegada del género, su minucioso trato y su cocinado. Para ello, en próximos posts, ofreceremos algunas de las recetas de los platos que cocinamos en Caney.
Me gustaría que aquellos a los que les interese, pidan a su camarero ver la cocina a la hora del servicio, que puedan ver cómo se elaboran sus pedidos y las maneras de hacer de nuestros cocineros. Siempre que me lo permiten, visito las cocinas de los sitios donde como, me dice mucho de qué clase de profesionales allí trabajan, y al mismo tiempo me parece un detalle de respeto, visitar al profesional en su puesto, donde está mas cómodo y desenvuelto.
Este año ha sido, en general, un año de ajustes y cambios en el sector hostelero, ha habido que adaptarse a nuevas situaciones de mercado ajustando mucho los ratios para poder mantener la calidad que nos hace referencia, sin tener que repercutir esos costes en el precio final. Con esto, hemos no solo mantenido, sino en la mayoría de los casos bajado ligeramente, el precio de nuestros menús y platos, sin bajar ni un ápice la calidad por la cual se identifica Caney. Por ello, y porque sigo empeñado en abriros las puertas de nuestra cocina, os regalaremos todas y cada una de las recetas de nuestra carta de fin de año, para que podais deleitaros preparando estos platos y agasajar a los vuestros con platos honestos, de calidad y dignos de una cocina actual con un fuerte arraigo a las lecciones de maestros que ya peinan canas y que son nuestro referente. No entiendo el secretismo que algunos tienen a la hora de ofrecer su recetario, los identifico con aquellos druidas medievales que guardaban sus pócimas como oro en paño para dar mayor expectación, cuando en realidad eran brebajes placebos sin ningún rigor o conocimiento.
Lo dicho, en próximos posts os dejaremos recetas muy apetecibles para que podáis sorprender a vuestros allegados

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